Simone y las prendas delicadas – Short story

20130814-225222.jpgSon las 10 y ya va por la segunda colada, programa corto y delicado para ropa interior cara que no debería haber estrenado. La primera fue un ciclo largo a 40 grados, extra centrifugado, con toallas, celos infundados y alguna que otra mentira.

Sentada a dos metros de distancia Simone pasa los domingos en la cocina contemplando hipnotizada la ropa mojada en la lavadora. El enjuague le consuela, el spin le purifica.

Sabe que sería más sano o humano compartirlo con amigas, o simplemente escapar de Paris unos días. De hecho, se propone llamar a a su amiga Pauline cuando el destello rojo de la lavadora anuncia el fin de la segunda colada. Justo a tiempo, salvada por la luz roja.

Con la cesta de la ropa sucia a su regazo, Simone tiembla, la puerta de la lavadora no abre, espera 10 minutos, 30, sigue sin abrirse. Un técnico no va atenderla un festivo. ¿Qué hacer ahora?, ¿qué ciclo sigue? Perpleja nota que la angustia se va diluyendo más rápido que el detergente, que las penas y la culpabilidad duran menos que un programa de 15 minutos. Simone rompe a reír y llorar a un ritmo cadente. Se siente feliz, libre para hablar, para gritar, para ensuciar, para viajar con o sin servicio de lavandería.

De esta avería hace ya dos semanas que Simone decidió pasar en un yoga retreat.  A su regreso compró una lavadora con programación diferida en Ebay y nunca más pasó un domingo igual al anterior.

ponunarbolentuvida.com – short story

pon-un-arbol-en-tu-vida
Todos tenemos pequeños placeres, pues bien, desde hace un tiempo el mío era tumbarme en la cama y contemplar las hojas del árbol por la ventana después de cenar. Me quedaba embobada mirando su vaivén. “Árbol”, su nombre para los amigos, era mi mejor consejero, incluso le preguntaba cuando me surgían dudas tipo “¿Crees que debería comer helado de chocolate de postre?” si las hojas se movían hacia la derecha, si, hacia la izquierda, no, y si se quedaban quietas, recapacitaba. Por fin con él encontré la paz.

Hasta ahí todo bien, pero el 7 de mayo al salir a comprar el pan mi equilibrio se desmoronó… dos individuos de verde y amarillo iban a cortar mi árbol!!! En shock me encaré al talador y al señor del camión, los cuales sin ningún miramiento me discutían que las raíces se salían de la acera, que era un árbol muy costoso de podar, que no había dinero en el ayuntamiento para tanto gasto, etc.

Ante mis ojos, la sierra mecánica amenazaba con una primara incisión. Yo no podía dejar las cosas así, imágenes del árbol cortado en pedazos alumbrando una paella me ponían los pelos de punta. Muerta de miedo corrí a la tienda de al lado a pedir prestada una cuerda y, sin pensarlo dos veces, me encadené al árbol. Para más dramatismo me quité la camiseta y el sujetador. Comencé a gritar: “por un árbol libre que eche raíces“. Pronto un corro de viandantes se congregó en torno al árbol parando el tráfico al principio del paseo del Borne. El señor talador podría haber cortado mi cuerda, pero se unió a la causa y se desnudó junto a mi. A él le siguieron unos cuantos turistas alemanes y de otras nacionalidades cuyas lenguas no entiendo. En media hora mi foto y la de los espontáneos había sido retuiteada por cientos, un vídeo en youtube se compartía entre ecologistas, e incluso al caer la tarde alguien había creado la página de facebook “árbol al desnudo”. La prensa y la tele nos sacaron en las noticias y las tertulias, donde los comentarios se iban por las ramas y criticaban desde la mala gestión del ayuntamiento hasta el tamaño de mis pechos, más dignos de luchar por un bonsai.

Con el ayuntamiento en el punto de mira más el apoyo de los followers desnudos y no desnudos “Árbol” continúa echando raíces en la calle Unión. Ahora me dedico a alimentar los contenidos del blog ponunarbolentuvida.com y a apoyar a otros amantes de los árboles encadenándome donde haga falta. Recibo algún que otro ingreso a través de apariciones en fiestas en Palma e Ibiza y de anunciantes del blog, casi todos de productos de jardinería o cremas corporales de rollo orgánico.

Hoy un cirujano plástico alemán se ha ofrecido a aumentarme los pechos gratis a cambio de aparecer en su newsletter y página de facebook. ¿Qué hago?, si me opero desafiaría el orden natural de las cosas, pero bien pensado la polémica atraería más tráfico al blog y podría lucir tipito contra el tronco… Árbol, ¿tú que piensas?

Ulla. Hotel series

Al fondo las faldas, después las camisas y por último el álbum de fotos. O mejor, a la derecha las faldas, en el centro el álbum y a la izquierda las camisas. Ulla siempre tiene el mismo dilema desde hace catorce años. Sabe que no va a ser capaz de enseñarle las fotos, si quiera dirigirle la palabra salvo un hola y adiós y una sonrisa a medias.

Como viene siendo habitual a finales de agosto, Ulla pasa la noche en el hotel y la mañana en la playa de Es Trenc. Sentada en una hamaca tras sus grandes gafas de sol observa con precaución a la que fue una adolescente con amigas, una joven presumida y ahora una madre atlética y atenta.

En su bolsa de playa, álbum de fotos al fondo, encima miedos, crema solar y verdades por decir.